Cuando la realidad es sueño y el sueño es realidad

Vivimos unos tiempos de profundo cambio, de intenso trabajo interior gracias al cual vamos saliendo del estado de letargo en que hemos estado sumidos durante miles de años como humanidad y nos vamos adentrando en un estado consciente de la totalidad de quienes somos y la totalidad del universo en el que vivimos. Este cambio lo estamos viviendo la mayor parte de las veces en forma de profundas crisis emocionales y existenciales cuya finalidad es romper las estructuras de pensamiento y gestión emocional obsoletas en nosotros y construir las nuevas coherentes con el nuevo espacio frecuencial del que vamos siendo conscientes.

El motivo por el vivimos el cambio desde la crisis y no desde una transformación natural armoniosa es consecuencia de nuestro estado de desconexión

El motivo por el vivimos el cambio desde la crisis y no desde una transformación natural armoniosa es consecuencia de nuestro estado de desconexión con nosotros mismos y, por tanto, con el universo en el que vivimos. Dicha desconexión nos ha llevado a creer firmemente que somos individuos materiales y finitos, que la existencia se reduce a un puñado de años mal vividos en la tierra y que somos una raza privilegiada por nuestra inteligencia. Sin embargo, nada más lejos de la realidad.

El Ser Humano es una Conciencia multidimensional que ha creado una realidad material en la que desarrollar una serie de experiencias. Al vivir e integrar en su totalidad dichas experiencias, la Conciencia que somos  crece. Así que estamos aquí, básicamente, para aprender. Pero nuestro aprendizaje es algo diferente del que estamos acostumbrados en la escuela. La escuela de la Vida pretende una enseñanza en la que logremos desarrollarnos como seres completos, y esto exige algo más que llevar al límite nuestras capacidades mentales. Y, precisamente, en esta toma de consciencia es en la que nos encontramos ahora.

Durante la “duermevela del alma” empezamos a ser conscientes de la totalidad de quienes somos, integrando nuestra realidad material y espiritual en una sola.

La profunda crisis existencial en la que nos sumimos cuando comenzamos a romper los sellos entre consciente, subconsciente e inconsciente es como un estado de duermevela en el que no sabemos realmente distinguir si estamos despiertos o soñando. Lo que hasta ahora asumíamos como realidad deja de tener sentido y experiencias que siempre hemos creído fruto de la imaginación comienzan a ser certezas de realidad. De pronto, sentimos un gran vacío, nada tiene sentido para nosotros ahora, nada nos motiva. Todo aquello en que creíamos resulta ser un conjunto de valores que me impiden desarrollar quien soy realmente. Y lo más problemático es que ni siquiera se quien soy, no se para qué estoy aquí, no encuentro mi lugar.  Si nos permitimos experimentar desde el amor a nosotros mismos este vacío, pronto nos daremos cuenta de que empiezan a aparecer sensaciones que traen respuestas. Un anhelo, un proyecto olvidado, un sueño por cumplir, emociones que te definen, nuevos valores… Yo llamo a este estado “la duermevela del alma”. Durante este tiempo de transición nos estamos acostumbrando a dejar de usar las respuestas con las que nos habíamos estado manejando en la vida y estamos descubriendo nuevas formas de afrontar, gestionar y vivir las experiencias que la vida nos ofrece. A medida que vamos progresando, la separación entre consciente, subconsciente e inconsciente es cada vez menor, entrando en el hermoso estado de plena consciencia. Durante la duermevela del alma empezamos a ser conscientes de la totalidad de quienes somos, integrando nuestra realidad material y espiritual en una sola. Entonces nos damos cuenta que nuestra experiencia terrena es el sueño de nuestro espíritu, y que nuestro tiempo de sueño terrenal es nuestra vida en las esferas espirituales. Y dado que nuestra vida material es finita y ha sido creada por mí para experimentar y crecer, aquello que era realidad es realmente sueño, y la experiencia vital de mi espíritu durante el sueño terrenal resulta ser la realidad. Al final, todo depende de donde pongamos el foco.

La Plena Consciencia nos permite desarrollar nuestros potenciales de forma armoniosa, creciendo como seres conscientes

La Plena Consciencia implica ser conscientes de todo ello al mismo tiempo, ampliar el objetivo de mi consciente pasándolo de objetivo de retrato a gran angular ( si me permitís el símil fotográfico), de modo que durante la vigilia no pierda la realidad de las esferas espirituales, logrando así una vida en comunión conmigo mismo y con el universo en el que soy y me manifiesto. Esta unión nos permite desarrollar nuestros potenciales de forma armoniosa, creciendo como seres conscientes, interactuando respetuosamente con todo lo creado y agradeciendo cada experiencia, cada persona que se cruza en mi camino como una oportunidad de crecer y contribuir al crecimiento de cuanto me rodea. Lograr esta plena consciencia depende únicamente de nosotros, de lo que tardemos en liberarnos de nuestro miedo y nuestros apegos. Así que amaos,sincera y profundamente, y permitíos crecer en consciencia. La Vida os espera y, con ella, la felicidad de la plenitud del Ser.

M.Rosario

Registros Akáshicos y el despertar de la consciencia

Doble cuántico: Nuestro consejero multidimensional

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out /  Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out /  Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out /  Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out /  Change )

Connecting to %s